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Lo que las grandes marcas pueden enseñarnos sobre merchandising (sin necesidad de tener su presupuesto)

Obsequio y Detalles - Lo que las grandes marcas pueden enseñarnos sobre merchandising (sin necesidad de tener su presupuesto)

Hay empresas capaces de conseguir algo que parece reservado para muy pocas marcas: hacer que las personas quieran utilizar sus productos incluso cuando no los necesitan.

No hablamos únicamente de lo que venden. Hablamos de todo aquello que rodea a la marca. Una taza de Starbucks, una bolsa de Nike o una pegatina de Apple pueden convertirse en objetos que la gente utiliza con orgullo, aunque estén promocionando gratuitamente a la empresa.

¿Qué tienen en común estas marcas? Evidentemente, cuentan con enormes presupuestos de marketing. Sin embargo, reducir su éxito únicamente al dinero sería un error.

Detrás existe una estrategia muy clara basada en el diseño, la experiencia y el valor que consiguen transmitir.

Y precisamente ahí es donde cualquier empresa puede aprender algo, independientemente de su tamaño.

Las personas no compran objetos, compran lo que representan

Una camiseta con un logotipo puede costar unos pocos euros.

Otra muy parecida puede multiplicar su precio simplemente porque lleva una marca concreta.

El tejido puede ser similar.

La funcionalidad también.

Lo que cambia es el significado.

Las grandes marcas llevan décadas construyendo un universo de valores alrededor de sus productos. Cuando alguien utiliza una mochila de una determinada marca, muchas veces está comunicando una forma de entender el deporte, la tecnología, la sostenibilidad o el estilo de vida.

Eso demuestra que el verdadero valor de un producto no siempre está en el objeto, sino en lo que simboliza.

Apple nunca vende un cargador

Resulta curioso observar cómo Apple presenta sus productos.

Rara vez habla únicamente de especificaciones técnicas.

En lugar de explicar las características de un dispositivo, suele hablar de creatividad, simplicidad, productividad o innovación.

El producto deja de ser el protagonista.

Lo importante es la experiencia que promete.

Ese mismo principio puede aplicarse al merchandising corporativo.

Una botella no tiene por qué ser solo una botella.

Puede representar sostenibilidad.

Una libreta puede transmitir creatividad.

Una mochila puede comunicar movilidad y trabajo híbrido.

Cuando el producto cuenta una historia, deja de ser un simple objeto promocional.

Nike no vende zapatillas

Nike lleva muchos años construyendo un mensaje muy claro.

No vende únicamente calzado deportivo.

Vende superación.

Esfuerzo.

Movimiento.

La marca ha conseguido que muchas personas asocien sus productos con una actitud determinada frente a la vida.

Por eso sus artículos generan deseo incluso antes de ser utilizados.

Las empresas pueden aplicar exactamente el mismo principio.

Antes de elegir un producto promocional conviene preguntarse qué valores queremos transmitir.

Porque el merchandising también comunica.

Starbucks entendió el poder de los objetos cotidianos

Una taza reutilizable puede parecer un objeto muy sencillo.

Sin embargo, Starbucks consiguió convertirla en un símbolo que muchas personas utilizan incluso fuera de sus establecimientos.

No ocurre porque sea la única taza del mercado.

Ocurre porque forma parte de una experiencia que el cliente desea prolongar.

Ese es uno de los mayores aprendizajes que ofrecen las grandes marcas.

Cuando un producto acompaña a las personas en su vida diaria, la marca también lo hace.

El diseño siempre comunica

Existe un elemento que une prácticamente a todas las grandes marcas.

Ninguna deja el diseño al azar.

Los colores, las formas, los materiales y la presentación forman parte del mensaje.

En el merchandising ocurre exactamente igual.

Un mismo producto puede transmitir elegancia, innovación, cercanía o sostenibilidad dependiendo de cómo haya sido diseñado.

Por eso cada decisión importa.

No solo porque mejora la estética.

También porque modifica la percepción que el cliente tendrá de la empresa.

El mejor merchandising es el que las personas quieren conservar

Nadie guarda un objeto únicamente porque lleve un logotipo.

Las personas conservan aquello que resulta útil, bonito o significativo.

Ese debería ser siempre el objetivo de cualquier estrategia de merchandising.

No repartir más productos.

Conseguir que las personas quieran seguir utilizándolos.

Cuando eso sucede, la marca deja de perseguir al cliente.

Es el cliente quien decide llevar la marca consigo.

Y esa diferencia cambia completamente el resultado.

No necesitas el presupuesto de Apple para aplicar estas ideas

Es fácil pensar que todo esto solo está al alcance de grandes multinacionales.

Sin embargo, las enseñanzas más importantes no dependen del presupuesto.

Dependen de la forma de pensar.

Elegir productos útiles.

Cuidar el diseño.

Presentarlos de manera atractiva.

Transmitir valores.

Pensar primero en las personas y después en el logotipo.

Son decisiones que cualquier empresa puede aplicar independientemente de su tamaño.

En Obsequio y Detalles creemos que el merchandising funciona mejor cuando deja de entenderse como un simple soporte publicitario y empieza a formar parte de la experiencia que una marca quiere ofrecer. Porque las empresas más recordadas no son necesariamente las que más invierten, sino las que consiguen que cada detalle tenga un propósito.

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